/64 tonos de Buenos Aires

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http://www.64tonosdebuenosaires.com.ar/

De la serie “Herencia de Buenos Aires”
Av. Corrientes y Callao
Buenos Aires, Argentina
www.64tonosdebuenosaires.com.ar
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Durante varios meses conversé con amigxs, taxistas, mozxs, transeúntes y anónimxs sobre una pregunta que me atrapó: ¿cuál es la canción que representa a Buenos Aires?
De Piazzolla a Sumo, de la Tana Rinaldi a DJs Pareja, pasando por Ca7riel y Soda Stereo, empecé a juntar respuestas en una lista de Spotify llamada “64 tonos de Buenos Aires”.
Una noche salí a caminar por el centro. “Amor Buenos Aires” de Jorge López Ruiz fue el primer tema que sonó en mis auriculares. Me perdí por Diagonal Norte y San Martín, buscando pistas en alguna pared escrita o algún bar. En una esquina alguien me cantó un tango de Angel Villoldo, “El carrero y el cochero”. Lo busqué en Spotify pero no lo encontré. Luego lo descubrí en Youtube, era una grabación de 1908.
Me dirigí en dirección sur. Llamé a Z para saber qué opinaba y me contestó “Made in Argentina” de Mala Fama. La agregué a la lista. Seguí deambulando durante cuadras en soledad, buscando y buscando la canción porteña. Llegué al obelisco y me senté a mirar las luces desde la plaza que lo rodea. En este momento me di cuenta: no estaba encontrando la respuesta. Mi búsqueda derivó en una calle sin salida, o más bien, en una avenida de numerosas ramificaciones. Son muchas las canciones de Buenos Aires.
Los días siguientes la pregunta se convirtió en obsesión y la respuesta no aparecía. Hasta que una noche, chateando con Juan, me sugirió que haga foco en el sonido de la ciudad, en su ruido, más allá de la música.
“64 tonos de Buenos Aires” es un piano vertical de 31 metros en el cruce de las avenidas Corrientes y Callao, uno de los centros neurálgicos de la ciudad. El espectro de 64 tonos podría bien remitir a un pedazo de cielo azul, al rojo de la línea B del subte, al amarillo de un taxi, al verde de un pañuelo, al blanco del obelisco, al negro de un pocillo de café, al gris del asfalto, al naranja de un transporte escolar, al bordó de un ladrillo, a los colores de un colectivo, a las banderas de una marcha, a los infinitos matices de la arquitectura porteña y, reposando sobre ella, a los reflejos del Sol. Estos tonos y muchos más se encuentran en la atmósfera de esta esquina. Asimismo, yo creo que también pueden oírse.
No encontré la canción de Buenos Aires. Sin embargo, descubrí una ciudad dirigiendo una orquesta.
PD: allá arriba, cerca del cielo, a 31 metros del piso, en el primer tono azul, incrustado en la pared, hay un texto escrito en un papel. ¿Qué dice? Te invito a escribir en www.64tonosdebuenosaires.com.ar
PD2: siento que es importante comentar que esta obra nació de la mano de la autogestión. Es una gran emoción tener la oportunidad de trabajar junto a tantos amigxs en este punto simbólico de la ciudad. Salud!