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Buenos Aires, Argentina 🇦🇷
“Herencia de Buenos Aires” series
Acrylic paint on concrete wall
2 x 31 m
Assistance by Antonin Hako and Rodrigo Rodriguez

Video by Orco Videos and Juan Ignacio Zevallos
Drone by Unlimited.fly and Aerovisuales
Web design by Los Caballos
www.64tonosdebuenosaires.com.ar
For several months I’ve been talking with friends, taxi drivers, barmen, passers-by and anonymous people about a question that caught my attention: what is the song that represents Buenos Aires?
From Piazzolla to Sumo, from Tana Rinaldi to DJs Pareja, taking in Ca7riel and Soda Stereo, I began to collect the responses on a Spotify playlist called “64 tonos de Buenos Aires.
One night I went for a walk in the city center. “Amor Buenos Aires” by Jorge López Ruiz was the first track I heard in my headphones. I got lost on Diagonal Norte Av. and San Martín St., looking for clues in a bar or scribbled wall. Someone on a corner sang me a tango written by Angel Villoldo, “El carrero y el cochero”. I looked for it on Spotify but couldn’t find it. Then, I discovered it on YouTube, it was a 1908 recording.
I headed south. I called Z to find out what he thought. His response was “Made in Argentina” by Mala Fama. I added it to the list. I continued to wander for blocks in solitude, looking and looking for the song of Buenos Aires. I reached the Obelisk and sat down to watch the city lights. At this moment I realized it: I was not finding the Buenos Aires song. My search led to a dead end street, or rather, to an avenue of numerous ramifications. There are many songs of Buenos Aires.
The following days the question became an obsession and the song did not appear. Until one night Juan suggested me to focus on the sound of the city, its noise, above and beyond the music.
“64 tonos de Buenos Aires” presents a vertical piano stretching 31 meters high at the intersection of Corrientes and Callao Av., one of the nerve centers of the city. The work offers a spectrum of 64 tones that could refer to a piece of blue sky, the red of the B subway line, the yellow of a taxi, the green of a handkerchief, the white of the Obelisk, the black in a cup of coffee, the gray of the asphalt, the orange of a school bus, the burgundy of a brick, the orange of a bus transport, the flags of a demonstration, the infinite shades of the city architecture and, shining down upon her, the reflections of the Sun.
These tones and many more are present in the atmosphere of this corner. Also, I think they can be heard.
I did not find the Buenos Aires song. Instead, I found a city conducting an orchestra.
PS: up there, close to the sky, 31 meters high from the floor, in the first blue tone, embedded in the wall, there is a text written on a piece of paper. What does it say? I invite you to write in 64tonosdebuenosaires.com.ar
PS2: I feel it is important to note that this work was born from pure self-management. It is a great joy to have the opportunity to work with so many friends in such a symbolic point of the city. Cheers!
Thanks to Natali Aboud, Facundo Cruz, Andrés Gorzycki, Felipe Alvarez Parisi, Z, Juan Laxagueborde, Elian Chali, Andrés Goldberg, Yannick Du Plessis, Julián Pesce, Tito del Aguila, Omar Ramos, Bucle Editorial, Nicolás Pucci, Sonia Pomar, Mara Wainer and Adolfo Pomar.
Thanks to Buenos Aires ♥

Durante varios meses conversé con amigxs, taxistas, mozxs, transeúntes y anónimxs sobre una pregunta que me atrapó: ¿cuál es la canción que representa a Buenos Aires?
De Piazzolla a Sumo, de la Tana Rinaldi a DJs Pareja, pasando por Ca7riel y Soda Stereo, empecé a juntar respuestas en una lista de Spotify que llamé “64 tonos de Buenos Aires“.
Una noche salí a caminar por el centro. “Amor Buenos Aires” de Jorge López Ruiz fue el primer tema que sonó en mis auriculares. Me perdí por Diagonal Norte y San Martín, buscando pistas en alguna pared escrita o algún bar. En una esquina alguien me cantó “El carrero y el cochero”, un tango de Angel Villoldo. Lo busqué en Spotify pero no lo encontré. Luego lo descubrí en Youtube, era una grabación de 1908.
Me fui en dirección sur mientras llamaba a Z para saber qué opinaba. Me contestó “Made in Argentina” de Mala Fama y la agregué a la lista. Seguí deambulando durante cuadras en soledad, buscando y buscando la canción porteña. Llegué al Obelisco y me senté a mirar las luces desde la plaza que lo rodea. En ese momento me di cuenta. No estaba encontrando la respuesta. Mi búsqueda derivó en una calle sin salida. O más bien, en una avenida de numerosas ramificaciones. Son muchas las canciones de Buenos Aires.
Los días siguientes la pregunta se convirtió en obsesión y la respuesta seguía sin aparecer. Hasta que una tarde Juan me sugirió que haga foco en el sonido de la ciudad, en su ruido, más allá de la música.
“64 tonos de Buenos Aires” es un piano vertical de 31 metros en el cruce de las avenidas Corrientes y Callao, uno de los centros neurálgicos de la ciudad. El espectro de 64 tonos podría bien remitir a un pedazo de cielo azul, al rojo de la línea B del subte, al amarillo de un taxi, al verde de un pañuelo, al blanco del obelisco, al negro de un pocillo de café, al gris del asfalto, al naranja de un transporte escolar, al bordó de un ladrillo, a los colores de un colectivo, a las banderas de una marcha, a los infinitos matices grises de la arquitectura porteña y, reposando sobre ella, a los reflejos del Sol. Estos tonos y muchos más se encuentran en la atmósfera de esta esquina. Asimismo, yo creo que también pueden oírse.
No encontré la canción de Buenos Aires. Sin embargo, descubrí una ciudad dirigiendo una orquesta.
PD: allá arriba, cerca del cielo, a 31 metros del piso, en el primer tono azul, incrustado en la pared, hay un texto escrito en un papel. ¿Qué dice? Te invito a escribir en 64tonosdebuenosaires.com.ar
PD2: siento importante comentar que esta obra nació de la mano de la autogestión. Es una gran emoción tener la oportunidad de trabajar junto a tantos amigxs en este punto tan simbólico de la ciudad. Salud!
Gracias a Natali Aboud, Facundo Cruz, Andrés Gorzycki, Felipe Alvarez Parisi, Z, Juan Laxagueborde, Elian Chali, Andrés Goldberg, Yannick Du Plessis, Julián Pesce, Tito del Aguila, Omar Ramos, Bucle Editorial, Nicolás Pucci, Sonia Pomar, Mara Wainer y Adolfo Pomar.
Gracias a Buenos Aires